
Este verano en plena crisis de no quepo en mí, no quepo en mi casa, no quepo en mi vida decidí que no iba a comprar más libros, ni más objetos decorativos, ni... decidí que no iba a comprar nada que no se pueda comer y cagar... al día siguiente fuimos a Atapuerca y me compré una reproducción en resina sintética (puagh, ni siquiera es de barro) de la Venus de Willendorf que permanece en la guantera del coche recordándome: "nada que no se coma y se cague..."
martes, 18 de septiembre de 2007
Nada que no se coma y se cague
Cuento cosas de: mimierda
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