No sé cómo canalizar el orgullo de Xan por ser el más listo de la clase (según su apreciación personal, el año pasado era Víctor pero este año Víctor "ha cambiado") y si supiera cómo canalizar el suyo sabría cómo canalizar el mío... y es que yo a estas alturas ya sé que un brillante expediente académico no garantiza nada en el día a día, no ayuda a relacionarse, ni a desenvolverse, ni a ser feliz... a ver si además de sacar dieces podemos ser también listos (para mí es un poco tarde pero Xan aún está a tiempo).
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