viernes, 29 de agosto de 2008

¿Cuestión de pelos?


Estoy empezando a pensar que, al contrario que a Sansón, el pelo al crecer absorbe mi nunca excesiva energía vital y, curiosamente, aunque el pelo largo (entendamos largo como no rapado) me da un aspecto más sociable, más dulce, más amigable, las etapas en las que dejo crecer mi pelo se caracterizan por una tendencia al aislamiento y a la antisociabilización.
Estoy empezando a pensar que raparme la cabeza es la forma de decirme a mí misma que me puedo enfrentar a algo, que tengo fuerza o ganas.
De momento sigue creciendo.

3 comentarios:

Bruixes i vaques dijo...

Con el pelo corto sigues siendo exactamente la misma.

Aivou dijo...

No estoy segura, incluso cuando me depilo cambia (casi imperceptiblemente, eso sí) mi actitud ante la vida...
Y lo cierto es que hay un vínculo entre rapadas que determina un sentimiento hacia gente que ni conoces, ¿verdad Tartaruga? ;o)

Os Tartarouchos dijo...

Pues a mí me pasa algo parecido, pero lo interpreto al revés, cuando estoy llena de energía, la utilizo en cosas (absurdas) como raparme el pelo, o escoger la ropa que voy a ponerme, o coger el cohe e ir a algún sitio, que tengo ganas de hacer cosas, vaya.
Y además, ahora no necesito raparme el pelo porque ya te conozco :-) :*

 
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