lunes, 6 de octubre de 2008

Fisiología aplicada


Sabela, asumiendo que le niego mi cuerpo, me pidió el otro día que le diese un poco de mi leche en un vaso... le expliqué que ya no hay porque al dejar de chupar dejó de haber... y recogí los cachitos de mi alma con cuidado.

4 comentarios:

Sabela dijo...

:-****

Tartaruga dos Tartarouchos dijo...

Pois claro, agora recóllelos e xúntalos para fecer unha alma renovada, coas pezas vellas :-)

:*

Bruixes i vaques dijo...

¿Encontraste también los míos?

Aivou dijo...

¡Ay, neniña!, se parecían tanto a los míos... que no los distingo :*

 
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